LOS ARTISTAS TAMAULIPECOS VAN MÁS ALLÁ DEL TEMA DE LA VIOLENCIA, COMO LO MUESTRA LA OBRA DE FRANCISCO MAZA | Periódico www.Activista.mx

LOS ARTISTAS TAMAULIPECOS VAN MÁS ALLÁ DEL TEMA DE LA VIOLENCIA, COMO LO MUESTRA LA OBRA DE FRANCISCO MAZA

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    No todo en Tamaulipas es violencia, sus artistas lo han reflejado con trabajo arduo, meditado y dominio de técnica. Un mundo personal poblado de metáforas, paisajes, personajes, temas trascendentales:  vida, fe, amor, erotismo, locura, naturaleza. Este último, tema preferido por el arte tamaulipeco, plasmado por ejemplo en las flores solitarias, silvestres, de la poeta Gloria Collado o de Altair Tejeda al coronar de flores a Ciudad Victoria, las frutas otoñales de Montantes, las mariposas reposadas en vientres femeninos de Alejandro Rosales, escenas cotidianas de una pueblo tamaulipeco explotando en colores bajo el sol en las pinceladas de Pedro Banda.

    Existe una enorme diferencia entre pintar y hacer pintura, pintar requiere del conocimiento de la técnica, teoría para aplicarla sobre el lienzo plasmando lo visto o imaginado. Hacer pintura requiere lo primero, además de un compromiso y entrega, dar la vida completa en la búsqueda interminable de estilo personal, pelea interna, inteligencia, introspección, sucumbir, generar ruptura artística, locura que arrastra emociones para transformarlas en símbolos, imágenes, discursos: una postura firme sobre el mundo.

    Francisco Maza pintor nacido en Tampico Tamaulipas lo demuestra en su exposición “Dibujo-Pintura-Instalación”, expuesta en la Pinacoteca de Tamaulipas, ubicada en la antigua Casa Filizola, recorrido de casi 30 años de trabajo, de 1980 a 2012 con una museografía acertada al permitirnos observar la evolución artística del pintor: bodegones, paisajes, retratos, escenas.

    FUGA COLUMNA

     

    Con una pincelada impresionista, el pincel se lanza sobre el lienzo en diferentes direcciones generando textura y un efecto óptico de realismo, se aprecia un estudio previo de lucha pictórica, bagaje cultural amplio reflejado en la solución estilística entre la abstracción, figuración, surrealismo, gráfica-collage y el hiperrealismo.

    En la primera sala, nos reciben cuatro cuadros de bodegones; serie de floreros realizados en la década de los ochenta y principios de los noventa, en sus trazos existe un ejercicio por encontrar estilo, paleta de color, soluciones técnicas del material y ejecución de trazo, los cuatro en impresionismo emulando a Monet para generar el tratado del movimiento.

    En la segunda sala el tema lo dominan paisajes y arquitectura, pinturas iniciadas en la década de los noventa, conservando la visión de la escuela mexicana nacionalista por el tratamiento y la selección compositiva del paisaje vernáculo. Abstracción, con rasgos del cubismo, texturas elaboradas sobre el lienzo, una paleta ya cercana a su obra madura: ocres, naranjas, amarillos, verdes, turquesas, azules, morados, rojos.

    Brincando a la tercera sala, vuelve a recurrir a los mezclados en abstracción, cubismo y figuración, se reconoce una pincelada más espontanea, asimilada, menos analizada a los primeros cuadros, otorgando frescura y arrebato de irreverencia.

    En la cuarta y última sala, alcanza la madurez en concepción, técnica y materiales,  periodo que va desde 1992 a 2012. Escenas de puertos marítimos surrealistas donde yuxtapone elementos, añorando el estilo afrancesado de Tampico, incluye retratos y desnudos de una belleza incandescente, aquí el tratamiento del cuerpo humano nos recuerda el análisis de la proporción corporal basada en los cuerpos de la cultura griega reinterpretados por Picasso envueltos en un espíritu de la Alemania nacionalista (“Atleta” 1992 y “Nadadora” 1993),  tratando la texturas sobre el lienzo a través de capas para generar un efecto de desgaste, otorgándole a las pinturas la sensación de pasado, podría decir en este periodo el pintor esta cercno en concepción de la obra al Neoexpresionismo y en pincelada a la llamada Bad Painting .

    Los temas capitales que el arte conceptual ha dejado fuera siguen vigentes, rehuir de ellos es eliminar la fuerza motriz diaria de la humanidad; los artistas tamaulipecos van más allá del tema de la violencia, tratada muchas veces con gratuidad, miran sobre los hombros de la violencia al momento de crear, esperar, practicar, buscar la madurez de su obra con disciplina y conocimiento, sin que la idea contemporánea del éxito a temprana edad y la inseguridad mortífera les robé los sueños.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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